ANA ESCRIBE

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20.10.03
DE MUDANZA... OTRA VEZ.

¿He mencionado alguna vez lo mal que soporto los cambios? Jeje seguro que sí.

Bueno, pues debo estar superando eso también. :P Porque... estooo (me da un poco de vergüenza no creáis) Veréis yo no me quería cambiar. No al principio, y estoy hablando del principio del todo, pero a ver, uno a veces toma decisiones y... en fin me fui a bloxus (no pondré un enlace porque sería inútil). Todos sabemos que se me rompió la nueva casa, y todos desconocemos la magnitud de la avería, ni si tendrá arreglo o no. Así que... bueno que me cambio otra vez. :/

Jooo ya sé que cada dos días ponéis un enlace nuevo, pero a ver, ha sido mala suerte (digo yo).

Y no es que lo tuviera previsto, pero un buen día recibí un correo de bitácoras.net
anunciando un servicio de hospedaje de pago para bitácoras, y bueno, visto lo visto pues me metí de cabeza en mibitacora.com y, con la inestimable ayuda de Seggie, he conseguido crearme un blog menos frío, algo más personal, en el que espero continuar escribiendo (por los siglos de los siglos...) a partir de ahora.

Imagino que iré añadiendo detallitos pero de momento lo principal está hecho, y solo falta escribir algo... justamente aquí.
Lo escribió Ana a las 5:13 p. m.


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18.10.03
UNA VISITA MUY ESPECIAL

Estaba trabajando, tratando de hilvanar una serie de asuntos sin olvidar ningún detalle importante, de elegir la solución adecuada para cada problema, el camino correcto en cada decisión. Estaba totalmente absorta en "mis cosas" con la única y usual compañía de mi ventana al mundo.

Entonces sonó el teléfono. (Claro que eso no es nada extraño. Suena constantemente...)

- Sí dígame? (yo)
- Buenas tardes (una voz cansada, resignada, incluso triste) eres ..., o es usted...?
- Sí, soy yo, buenas tardes, dígame.
- Hola, soy la madre de Carmen.

¡La madre de Carmen! ¡De mi Carmen!

Tomé aire al tiempo que me dejé invadir por todos los recuerdos, buenos, preciosos... tristes. Hacía cuatro años, cuatro, que no hablaba con ella (con su madre). Unos días después del funeral la telefoneé, se encontraba muy mal y yo no estaba segura de poder resultar un consuelo. Se me antojó que debía representar todo lo que ella (Carmen) era, todo lo que esa señora había perdido, y pese a su infinita corrección, su amabilidad y su dulzura, me dije que no volvería a llamar.
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Maribel me llamó, eran las nueve de la mañana y no me alegré en absoluto de oír su voz a aquellas horas, sabía, aunque no quería creer, que sus noticias no iban a ser buenas.

- ¿Qué ha pasado? Dime ¿Qué ha pasado? ¿Por qué me llamas?
- Carmen ha muerto.
- No es cierto. He hablado con ella, ayer no pude, pero anteayer sí. No me engañes con estas cosas.
- Fue ayer a las ocho de la tarde, la familia ni siquiera pudo avisar a nadie, estaban muy mal. Está en Madrid, en el tanatorio. El funeral será en Valladolid, como ella quería...

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Un jueves me enteré de la noticia de su enfermedad y el sábado fui a verla. Estaba ingresada en una clínica privada así que al menos podría visitarla con frecuencia, eso creía yo. Ella no me lo permitió. Ese sábado fue el último que la vi con vida. Pero cada día hablaba por teléfono con ella, cada día durante ocho meses, sus últimos ocho meses...

Algunas veces hablábamos durante horas, otras su dolor se lo impedía, había días que ni tan siquiera podía ponerse al teléfono. Pero yo llamaba. No estaba segura de si incomodaba a su familia con tanta llamada, pero llamaba. Le pregunté a ella, pedí su permiso y me lo dio. Ella quería hablar conmigo, así que yo llamaba.

"Tengo un ojo morado", me dijo la última vez que la oí. "¿Te has caído? ¿Qué ha pasado?" "No", sonrió, "nada de eso, estalló una vena, se dieron un buen susto pensaron que sería un derrame cerebral y me tuvieron toda la mañana de pruebas, pero no, al final no era una vena importante, será para ellos, tendrías que verme con un ojo morado"..., bromeaba constantemente, y yo con ella, quería transmitirle tranquilidad, que todo se solucionaría... hasta yo me lo creía.

No Carmen, hoy no, será pasado mañana, mientras duermes para no despertar ya más. No sufrirás más.

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Llegué al tanatorio con el tiempo justo, era surrealista leer su nombre en aquella pantalla, me hacía sentir incómoda, me parecía que a ella no le hubiera gustado nada. Seguí la flecha y llegué a donde estaba. Sí, allí estaba su familia y allí había un ataúd, pero... ¿Era Carmen? No dije nada a nadie, les miré sólo para ubicarme y pegué mi nariz al cristal que nos separaba. No podía llorar, pero sufría. Me encontraba atrapada en un suceso que no debía haber sucedido. La miré. No era ella. Me pregunté de quién habría sido la idea de pintarla de ese modo, de maquillarla de muerta. Su cara blanca y los labios también. No me daba cuenta de que no era pintura. Y odié al autor de tan desagradable trabajo. ¡Allí había una momia! No podía apartar mis ojos de ella, los operarios que comenzaron a llevársela se detuvieron por respeto a mí. ¿Por qué estaba así? Yo había hablado con ella y su voz no era de momia.

Paralizada frente a lo que debía ser ella y que yo no podía reconocer. Su piel se había ceñido firmemente a los huesos hasta el punto de que su nariz había desaparecido, esa nariz tan personal, como ella decía, era un leve abultamiento, muy leve, muy impropio de sus facciones. Y un reflejo de luz resbalaba por sus ojos parcialmente abiertos. Era un brillo blanco de fondo negro, pero parecía vida, sólo parecía.

Mi marido, con algo envolvente como un abrazo, me retiró del cristal para que aquellos señores terminaran su trabajo y yo, con la mirada perdida me dejé hacer.

Entonces oí la voz de su madre, irrealmente serena, perdida...

... Yo creo que deberíamos avisar a un médico, ella ya ha estado así otras veces. Vienen y la reaniman...

De camino a la calle, suave pero firmemente conducida por el abrazo de mi marido, sin poder llorar, mis ojos localizaron el origen de esa voz y, en mi interior, algo quería aferrarse al significado errático de aquellas palabras, mientras otro algo descubría el dolor de una madre, y mi cuerpo avanzaba pero mis ojos eran suyos, seguían con ella, posados en aquella imagen de madre razonando soluciones agradables y su padre frente a ella serio y comprensivo dejándola hablar.

Hasta después de varios meses no pude llorar, me odiaba por eso, pero no pude. Se me cerraron las lágrimas.

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- Verás poco a poco voy viendo las cosas de Carmen, despacio, todavía hay muchas cosas que no he podido desembalar...
- Sí, lo comprendo...
- En sus cosas está la foto de C. (mi hija mayor, su ahijada)
- Sí, sé que foto es (es la última que le di, recuerdo perfectamente su comentario al verla)
- Le había comprado una medalla, hablaba con mucha ilusión de ese regalo, pensamos que se lo había dado pero la hemos encontrado entre sus cosas.
- No, no se lo llegó a dar... ella no quería que la viésemos así... siempre decía... decía... pensaba que sería buena idea dársela cuando se hubiera recuperado. Tan coqueta, sí.
- Eso debió ser, nosotros siempre pensamos que se la habría entregado, hablaba de ello con tanta ilusión, tanta ilusión... tengo que llevártela.
- Por supuesto, me encantaría que vinieran a casa, cuando quieran... hace tanto que no nos vemos...
- Si no te parece mal nos acercaremos este domingo, a ella le hubiera gustado que C. la tuviera y así debe ser, debemos dársela... cuando la encontramos nos dimos cuenta de que no se la había podido dar... en fin, a nosotros también nos haría mucha ilusión que la tuviera conforme el deseo de su madrina...

Este domingo, mañana, desde Soria. Ella era de Soria, de Soria por nacimiento aunque su corazón siempre fue de Valladolid.

Y ahora tengo una mezcla de sentimientos, tengo miedo. Miedo a asumir el significado de ese objeto que ella pensó para mi hija, miedo a esclavizarme a él, miedo a sí ser capaz de llorar cuando les vea, miedo de no estar a la altura de su dolor aún tan presente...

Lo escribió Ana a las 2:57 p. m.


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16.10.03
LA PRUEBA DEL CORAZÓN (EL CORAZÓN NO ENGAÑA)

Hoy me he obligado a mirar atrás. Quería pensar, meditar sobre mis sentimientos actuales. Los tengo olvidados porque no me hacen daño, y me he planteado si es que no me hacen daño porque los haya querido olvidar.

A veces sucede.

La mente descubre que no es buen momento para digerir una determinada circunstancia y archiva los datos en "pendiente". El problema (yo lo conozco bien) es que ese archivo, alivio temporal, pasa con el tiempo a enquistarse.


Hace muchos post que mis escritos no hablan de él, ese él ficticio o no. El que marcó un paréntesis de "amor - dolor - cobardía - odio" en mi vida.

Necesito detenerme, cerrar los ojos y oír a mi corazón, monótono pero sosegado ahora. Quiero que su compás me explique por quién late ahora. Que su melodía me cuente a quién acompaña en estos momentos, que su sobresalto me confiese quién es su motivo, que me explique si esa sonrisa es verdadera o un pliegue de costumbre. Necesito saber que no sigue vivo por inercia, aguardando la mentira por no abrazar la verdad.

No hay más que preguntarlo y esperar, él nunca miente, no puede, para eso está la razón.

Bajó la cremallera y mostró su cicatriz, bordado caprichoso de amargura que me llevó tanto tiempo tejer. La toqué, estaba fuerte. La tensión de las puntadas traspasaba y el contacto eléctrico con su nueva piel, creada a posteriori para remendar, me inundaron de una sensación de rechazo. Un nudo en el estómago me comunicó que ahora su recuerdo no era agradable, tampoco doloroso.

Ya no le quiero.

Hubiera preferido quedarme con un recuerdo cariñoso, amable, el recuerdo de algo bonito que no pudo ser, romántico…

Hubiera preferido no sentir ganas de vomitar al recrearle.

Lo escribió Ana a las 3:21 p. m.


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15.10.03
LIBERTAD DE ELECCIÓN

Estoy absolutamente cansada (físicamente) no tengo ni idea de dónde sacará bokeron sus energías, pero ¡vive Dios! que me gustará saberlo.

Y ahora me queda lo peor, el dar vueltas como un taxista dejando a niñas en clases "extraoficiales".

Mi pequeñita ha decidido hacer teatro, y eso me alegra, aunque para ello haya sido necesario abandonar el ballet (que por supuesto también eligió ella).

Hubo un tiempo en el que su timidez excesiva le coartaba los movimientos. Se sentía mal en contacto con otras personas por alguna razón que, a ciencia cierta, nunca llegamos a saber, y seguro que también ella desconocía. Su "falso carácter" luchaba por prevalecer, ignoro en defensa de qué, pero el auténtico le impedía pese a todo la reclusión, el aislamiento.

Así que decidió hacer ballet.

Yo siempre les animo a que hagan lo que realmente quieran, así que la equipé para ello y la inscribí en las clases.

Y tres veces en semana, durante tres cuartos de hora, con la nariz pegada en el cristal de la pecera, sola, me derretía viendo su cuerpecito rosa cimbrearse gracilmente, acompañando a la suave melodía clásica de turno.

Ella estaba encantada, no necesitaba hablar con nadie, no necesitaba movimientos bruscos ni música estridente para expresarse. Había encontrado la horma de su zapato.

Fuera lo que fuese aquella timidez, con ayuda, un día fue superada.

A las cuatro irá por primera vez a teatro y está totalmente en éxtasis, repasando las agujas del reloj para que al tiempo no se le ocurra la mala pasada de privarla de su clase.

Ya no necesita el ballet para expresarse, ahora se divertirá aprendiendo frases, ensayando expresiones… por eso estoy feliz, creo que ahora sí es libre en su elección.

Lo escribió Ana a las 3:45 p. m.


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14.10.03
TÚ TAMBIÉN MATAS. FELICIDADES.

A mí me sucede una cosa: cuando hago algo tengo que contarlo. La mayor parte de las veces disfruto especialmente del hecho en sí, porque simultáneamente saboreo las posibilidades de transmisión del mismo, las diferentes personas a quien se lo contaría y cómo, sus reacciones… etc.

Esto es sin duda una forma más de compartir. Lo he dicho muchas veces, yo soy sociable por naturaleza, y supongo que más que un don es una necesidad.

Transmitir me apasiona, y me apasiona en cada variedad. No es lo mismo hablar por teléfono que cara a cara o mediante la escritura, y cada caso tiene su peculiaridad, su característica distintiva, su "aquel".

Disfruto contando cosas, deduzco que por eso elegí CC de la Información.

Así que, sucumbiendo a mis necesidades más primarias, no puedo dejar de hacer público y notorio el hecho de que ayer, día trece de Octubre del '03, a mis 36 añitos de edad, di, por primera vez, un par de caladas a un porro. :O

Jejeje el día que aprenda a tragarme el humo pienso repetir la experiencia. :P


PD. Absténganse, en la sección de comentarios, anónimos con parrafadas moralistas del tipo "la droga mata".

Lo escribió Ana a las 3:52 p. m.


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13.10.03
PEREZA

Hoy es uno de esos días en que no te apetece moverte.

Me gustaría tumbarme en el sofá a ver una buena peli y el tiempo pasar con pereza, mientras alguien masajea mis pies.

Me apetece cerrar los ojos y abandonarme al relax, disfrutar de no hacer nada aunque para ello tuviera que relegar parte del trabajo. Hoy me siento perezosa.

Son las seis menos cuarto, a las siete y media tengo una pequeña fiesta familiar en mi propia casa. :/ Creo que voy a darme un baño de espuma para olvidar. :P
Lo escribió Ana a las 5:46 p. m.


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11.10.03
CAMALEÓN EN EL ARCO IRIS

Esta noche estoy algo melancólica. Mañana salgo de viaje, tengo una reunión en Madrid y la verdad, no me apetece demasiado.

Hoy siento que no me gusta el color del mundo.

Me gusta trabajar, sí, me gusta luchar, no puedo negarlo. La tensión me afecta, pero al final del día me siento realizada. Sin embargo de un tiempo a esta parte los colores me traicionan. Imagino que será mi ingenuidad lo que me traiciona, pero creo que no lograré superarla jamás, muy en el fondo y aunque me cueste reconocerlo es fácil engañarme. Es fácil porque me presto a ello, necesito confiar. Dentro de mi desconfianza elijo a personas en quién apoyarme y decido unilateralmente que no me fallarán. Si luego fallan nadie más que yo tiene la culpa, la fantasía es mía, la realidad no.

Y los colores que yo pinto brillantes en mi corazón un día u otro se destiñen en mi razón...

... Mi príncipe azul se puso morado y desapareció, mi nítido universo rosa se emborronó de gris y me manchó...

En estos momentos me gustaría huir. Me gustaría huir del mundo, fusionarme con un paisaje tan ingenuo como yo, disimularme con su color, refugiarme en ese mimetismo y pasar inadvertida. Lejos, me gustaría estar lejos en un lugar solitario y verde rodeada del silencio monótono de la naturaleza, en paz con ella y conmigo misma. Me atrae ese color que destila la tierra húmeda y asciende para fusionarse con el azul mezclado de nubes. Me seduce su candidez, su pureza. Me fascina su integridad, su autenticidad. Su sencilla falta de pudor al expresarse.

Yo, una persona extremadamente sociable, me imagino feliz viviendo aislada del mundo, ajena a las conspiraciones de nadie, a las luchas de nadie. Ajena al auténtico color feo del mundo en un mundo maravilloso.

No sé quién habrá montado este tinglado ni su finalidad, y no voy a perderme en disertaciones existenciales, pero de una cosa estoy segura; yo no encajo aquí. Este mundo no es para mí.

Estoy muy segura; este mundo no es para mí.

Lo escribió Ana a las 1:16 a. m.


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10.10.03
¡QUÉ TARDE!

En mis tiempos (sí, aquellos lejanos) hubiera empeñado mi Nancy con todos sus modelitos por pillar un Telepizza para el día de mi cumple, bueno, o un McDonals. Entonces irremediablemente se festejaban en casa hasta que tenías edad para irte de copas.
Por eso no me explico el empeño de mi hija por meter a sus dieciocho invitados en mi salón. Tampoco comprendo cómo, en un momento de debilidad, pude ceder y acceder a sus temerarios deseos. Por supuesto no volverá a suceder. Mi integridad física y mi estabilidad emocional dependen de ello. :/
Me pasé la mañana esquivando todo trabajo que no fuera tratar de dejar el espacio lo más diáfano posible para evitar pérdidas materiales irreparables.
El tiempo volaba por mi reloj y la hora prevista se precipitaba. Lo confieso, estaba nerviosa, yo sabía que eran demasiados niños…
Las seis campanadas resonaron para transformar el palacio en chabola y a la princesa en cenicienta. Uff qué tarde…
… A ver sentadiiiitos, ¿Quién quiere Coca Colaaa? Manos arriba. Ahhh todos, ¿Nadie va a querer Fanta de naranja? Manos arriba otra vez. Anda habéis cambiado de idea… Mmmm pues también la hay de limón. Las manos que habían bajado vuelven a subir. Me miran de reojo, esos mosntruitos se están burlando de mí… miro a mi marido contando hasta diez, veinte, treinta, tomo aire, sonrío… ¿No sabemos lo que queremos? Sonrío más. ¿No nos decidimos? Risitas, no cabe duda, se están cachondeando. Bien, pues no van a poder conmigo… divide y vencerás. A ver Julia cariño ¿Tú sabes lo que quieres? Sí, claro. Bieeen pues dímelo y te lleno el vaso. Quiero "mezcla". Explosión de carcajadas. Entiendo. Así que queréis mezcla y ¿vais a darme las proporciones o lo calculo yo? Sonrío nuevamente (en realidad no he dejado de sonreír, pensarán que soy muy simpática). Era una broma. Voy (qué majos los monstruitos).
Voy a partir la pizza (que ha habido que traer de Telepizza, tiene delito, con el espacio que tiene allí para comer, jugar) id picando…
-¡Eh! ¡María!, ¡Esas palomitas no tiene por qué volar!, ¡Eduardo!, parece mentira con lo formal que parecías nooo, los cacahuetes noooo.
-Es que me ha tirado palomitas, joo.
- Cras, cras. Oyeee mamá de A.. Estoy pisando patatas fritas, Mario las ha tiradooo.
-¡Mario!.
-Ha sido sin querer, jo, Alicia acusiiica, Alicia acusiiica. (canturrea mientras le tira un conguito)
-Venga no saquéis la lengua… con la boca llena de pistachos. El vaso, el codo, la Coca Cola.. ¿Te has manchado? Una fregoooona. Saltos, chapoteos…
Llega la pizza, estos niños parece que hayan ayunado. Tranquilos, tranquilos, si hay para todos, venga, uno por uno…
-¡Belén sentadita!, con las manos de grasa no se toca la tele. ¡Eh tú!, hija ¿Cómo se llama tu compañero?
-Ese que se ha subido al sofá es David mami..
-Daviiiid que es de piel, David por Dios, la pizza que escurreeee.
David se lo está pasando de miedo, debe ser fabuloso ver a una madre con la cara desencajada tratando de poner orden…
-A ver Julia si te sientas como una gallina y comes como un pollo… ¿No ves que lo que se aposenta en la silla no son los pies?
-Que nadie se levante hasta que haya terminado.
Voy a la cocina y me tomo un Gelocatil. Vuelvo. Pero… ¡Falta gente! ¿Dónde están? Señor, si han sido dos segundos.
-No te preocupes mami, han ido al baño.
Clon, clon. Cielo santo esos ruidos… Vienen del baño ¡Han cerrado la puerta!. Llamo.
-No se pueeeede, está ocupadooo. Risitas, cuchicheos. Clon, clon.
-Pero ¿Qué son esos ruidos?
-No sabemos (voces angelicales) clon, clon
-Aguzo el oído… "Esta bañera es guay, cabemos todos…"
:O Están en mi bañera, saltando en mi bañera, señor, señor, que no abran el grifo.
-Vanesaaa, Loliii, Maríiiiia, Juliaaaa, (aporreo la puerta con desesperación) si cuento a tres y no estáis fuera telefoneo ahora mismo a vuestras madres. Segundos de silencio y luego… cataclón, cros, clon, cataclón. Tengo la sensación de que el Séptimo de Caballería está evacuando mi bañera. Suena el cerrojo y salen ensayando la mejor de sus sonrisas…
…El tiempo que había volado durante todo el día se detuvo por dos horas interminables.
Fue una experiencia sobrecogedora.
Cuando todo hubo pasado, la devastación se había apoderado de mi casa, los gatos habían desaparecido, escondí a las tortugas y el pececillo tenía más estrés que yo. Oye y me gustan los niños, eh? Lo prometo, pero los cumpleaños en Telepizza, para otra vez en Telepizza, seguro.




Lo escribió Ana a las 10:37 a. m.


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9.10.03
SIETE AÑOS DE FELICIDAD

Hoy mi pequeñita festeja su cumple. Je, ya no es tan pequeñita, hace siete años que nació.
Fue un doce de octubre, lo recuerdo como si fuese hoy mismo, podría enumerar todos y cada uno de los detalles de ese día … y de esa noche que culminaron con un bultito rosado a las cinco de la madrugada.
Hacía ya quince días que debiera haber nacido y yo no soportaba ni un solo gramo más de peso. Ella era delgadita pero muuuy larga y trataba de hacerse hueco cambiando de lugar una de mis costillas flotantes. Cuando al nacer vi la marca en su rodilla descubrí la parte de su cuerpecito que utilizaba para hacer presión, y supe que yo tendría otra igual en aquel sitio presionado que nunca veríamos.
A las siete y media de la tarde comenzaron las molestias, no sabía si prestarles atención, se habían producido ya varias falsas alarmas, pero lo cierto es que llevábamos muchos días de retraso y por lógica el parto no podía demorarse mucho más.
Con la tarde avanzaron esas molestias y mi nerviosismo creció. Las emociones comenzaban a descontrolarme tomando el control. Sabía lo que me esperaba. En aquellos tiempos yo temía al dolor y era consciente de que sería horrible. Tan intenso, tan desgarrador que me arrebataría las fuerzas necesarias para expresarle, no me dejaría quejarme. Sólo percibir su grado máximo en silencio, delirar en silencio y aporrear en silencio las puertas de la inconsciencia que en esos momentos se vislumbran para no llegarlas a alcanzar.
Mi cuerpo no soportaba las respiraciones acompasadas, crecientes y decrecientes que se practican en estos casos y mi mente buscó, en su delirio, una distracción para el dolor…
…Buzz Lightyear aparecía en el piso de arriba asomado al hueco de la escalera, decepcionado por su condición, Pinocho galáctico con pretensiones humanas. Su sueño se había quebrado, su misión era ilusión, su vida, que no lo era, sin serlo perdía su sentido. Con la tristeza de los hombres dibujada en su cara de muñeco, se abalanzaba sobre la nada para demostrar lo indemostrable, y la nada del hueco de la escalera cedía a cámara lenta a la caída de su cuerpo, su pesado cuerpo esclavo de un capricho de fabricante (a fin de cuentas como todos).
Hasta el infinito y más allá. Arañaban su voz las palabras que ya no se hacían eco de la misión que le enorgullecía.
Hasta el infinito y más allá. Y la decepción del despertar, del sueño hecho trizas avanzaban hacia la destrucción precipitándose, sin medios para volar, al pie de una escalera.
Hasta el infinito y más allá. No era ahora el himno de salvamento ajeno sino propio, y se aferraba a ellas inútilmente mientras el plástico de sus huesos había chocado ya contra el suelo y su brazo se había desprendido. Qué terrible dolor el suyo, el dolor que no es físico…
…El dolor que no es físico, ese era mi consuelo. Fundía mi tortura con la suya y de la mano avanzábamos hacia el final del túnel Buzz y yo, y también ella que se debatía por ver la luz, por tomar oxígeno, por ser. Y al impacto contra el suelo yo suplicaba la inconsciencia que me correspondía como persona. Pero no terminaba de llegar, y retomaba la escena junto a él una y otra vez, retorciéndome de dolor en el vacío anhelando el suelo cada vez, y cada vez volviendo al piso de arriba para distraer mi dolor en esa caída..
Pero al final ella llegó y todo hubo merecido la pena.
Rosadita, preciosa, calentita, dulce, tierna, mimosa. Ni siquiera lloró. Apareció como una luz, irradiaba cariño… la quise tanto en un segundo…
Aquella bolita de puños cerrados y rodilla amoratada que buscaba mi calor cumple siete años.
Yo festejaré los siete preciosos años que me lleva regalados sin haber hecho nada para merecerlo. Festejaré su radiante sonrisa, su envolvente mirada, sus caricias de ángel.
Festejaré lo afortunada que soy al tenerla.


Lo escribió Ana a las 9:49 a. m.


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8.10.03
CALENTANDO MOTORES

Cuando sigues una continuidad es fácil escribir, los sentimientos van encadenados, no tiene ninguna complicación engarzar el del día porque de alguna forma se sostiene con el anterior, y de manera invisible da paso al posterior.

Yo llevo varios días sin escribir y ahora no sé muy bien por dónde empezar, son tantos los sentimientos que han escapado, que si ahora tuviera que darles caza a todos para sintetizarlos en este post, supongo que me resultaría harto complicado.

Mi viaje a Italia fue un sueño hecho realidad (comenzaré por ahí). Sigo sin recordar cuándo fue la última vez que lo pasé tan bien.

El viaje en sí tenía muchos y variados alicientes, diversos significantes y significados, sabía que sería importante para mí, pero no sospeché que fuera a ser perfecto.

El reto cobró dimensiones considerables, en el entorno machista en el que debía desenvolverme no sólo era una mujer, era una mujer ¡con piercing! Así que mi rotundo éxito me satisface aún más. Nuestros homólogos italianos bajaron al guardia tras los primeros instantes y se mostraron encantadores y hospitalarios hasta extremos que no sospechaba posibles.

Mi salud fue fantástica, me costó adaptarme al horario "de montaña" aunque no a la comida "de montaña" y aunque la montaña era realmente alta, ni la caminata hasta los 2.750 metros de altitud consiguieron que retuviera la inconmensurable cantidad de preguntas que tuve la ocasión de formular a uno de mis destacados acompañantes.

Releo lo que he escrito. Jo, ni tan siquiera es un resumen, es una especie de collage monotemático (si es que eso puede ser). ¿Habré perdido la práctica? :P

Lo escribió Ana a las 9:33 a. m.


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7.10.03
VACACIONES FORZOSAS

Pues eso, que me he venido a la casita de campo. Lo tomaré como unas vacaciones. :)

El caso es que la otra necesitaba unas reformas, nada serio (eso espero, glups!) y he decidido mientras tanto mudarme otra vez. Ya, ya, en un principio decidí esperar, pero jo, no he aguantado más. ;)
Lo escribió Ana a las 9:41 a. m.


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6.10.03
VOY A PASARLO BIEN
(18-09-03)

Casi no tengo tiempo ni de escribir, a las cinco se supone que debo estar metidita en el coche y... ¡No he hecho aún la maleta! :O Cómo me fastidian los horarios...

Voy a pasarlo bien, voy a pasarlo bien, voy a pasarlo bien. :)

Nos leemos el miércoles. Besitos a todos. ;)


Lo escribió Ana a las 7:42 p. m.


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DESVARIANDO
(17-09-03)

Mañana me voy, ya me queda poquito, sí poquito pero lo peor. Tengo que dejar muchas cosas en orden, y total el miércoles estaré aquí.

El otro día mi hermana llegó a casa, estaba triste, decaída. Sin saberlo había pasado a formar parte de "nuestro Club". No me lo había querido decir antes, ya se había mudado con la ayuda de mis hermanos cuando vino a verme.

Deben pensar que soy más frágil aún, y desde hace algún tiempo (más o menos un año) se esfuerzan en evitarme disgustos. Me entristece pensar que en su dolor se preocupó por el mío, que en esos momentos no pude echarle una mano. Imagino que pensaría que si me comunicaba el problema medianamente resuelto me angustiaría menos. Con toda su buena intención me han privado de tranquilidad, porque ahora tengo que desconfiar de cada gesto buscando, como a un fantasma, lo que no me han dicho. Supongo que, poco a poco, se les pasará.

El caso es que con estas novedades se ha producido un cambio de planes. Le dije que se mudara a mi casa el tiempo que voy a estar fuera, los niños estarán mejor, y mis hijas decidieron automáticamente que preferían "vivir" unos días con sus primos antes que ir a Italia.

Nada, que nos vamos solos.

Se plantea un viaje pues inesperado. Por un lado me resisto a dejarlas atrás (no me acostumbro a estar sin ellas), por otro me atrae la idea de disfrutar de una intimidad que perdimos hace casi once años.

En estos momentos no sabría decir si me alegran o no, esas mini vacaciones más oficiales que oficiosas. Aquellos paisajes a los que voy están guardados en mi armario, sus ojos ya los habían recogido y su voz los presenta eternamente (aún no he podido tirar la cinta). Y no tengo miedo a sufrir angustia o ansiedad, no, por esta causa creo que ya la tengo agotada. Tengo una especie de luto en el corazón, algo que me oprime sin causarme un daño excesivo, sólo molestándome, y me entristece el hecho de que ni siquiera pueda dañarme porque me consta que tengo el corazón acorchado.

Vamos cinco días escasos y mi marido se ha pasado la mañana contratando seguros. Él lo trata ante mí como algo normal y yo no le contradigo, pero sé que no lo es. Mi salud, que siempre fue frágil, se ha deteriorado mucho. Sé que teme una hospitalización, tal vez por la presión, quién sabe. A la hora de comer se reprochaba no haber llamado a la Seguridad Social para informarse sobre si sería necesario resolver "algún tipo de papeleo". Pero hombre, le dije, ¿Papeleo de qué?. "Lo normal en estos casos, cuando uno sale..."

Si hace calor no puedo respirar, si sufro mucha presión tampoco. Si no respiro no oxigeno, así que no puedo comer, si he comido se me corta la digestión, nauseas, vómitos, dolor de cabeza, aerosoles inútiles... síncope vaso-vagal, caída empicado de tensión que nunca se sabe si volverá o no... todo esto agravado sensiblemente por mi problema cardíaco. Desde hace un año mi vida está muy limitada. Nunca hubiera creído que una persona podría llegar a hacerme tanto daño, nunca.

Así que mi marido está asustado. Él lo disimula, pero yo sé que teme "un percance" en un país extraño. A veces dice que no le apetece mucho viajar, que tal vez podríamos quedarnos. No lo haré.

Pensaréis que soy un asquito :P pues claro que lo soy.

¿Sabéis cómo es mi marido? Es inteligente, es guapo, tiene una solvencia económica bastante aceptable, no es excesivamente cariñoso pero jamás te deja en una estacada. Es un hombre que, cuando me vio sufrir, se olvidó de sus sentimientos y llamó a otro hombre, su rival, para que calmara mi dolor... ¿Creéis que no podría encontrar a alguien mejor que yo? Lo difícil sería encontrar alguien peor. ¿Ves Jirafa? A eso me refería.

Lo escribió Ana a las 7:39 p. m.


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SIN MIEDO A (CASI) NADA.
(16-09-03)

Ahora llego a casa y tengo que escribir lo que me ha sucedido.

La mañana como todas (cansada) trabajo, obligaciones, una contrareloj de improvisaciones y obstáculos... casa-trabajo-casa-trabajo-colegio-casa (comidas-ropas-maletas para Italia). Pero ha sucedido algo en uno de los últimos trayectos, camino del colegio...

Para variar sonaba mi emisora favorita y yo tarareaba alguna canción romanticona de las que se gastan y a mí me encantan. El coche iba solo, conoce bien el camino, y yo con la parsimonia que te proporcionan unas horas de estrés, sencillamente sujetaba el bolante sin ninguna prisa.

Semáforo rojo. Bueno, pues nos paramos, ya ves tú...

Dos y cinco minutos por el reloj del coche, termina la canción... no hay publicidad, no habla la presentadora, sólo suena el inicio de la siguiente canción. Hacía mucho que no coincidíamos Alex y yo, más o menos desde aquella vez que cayó sobre mí... uff finales de Junio, mucho tiempo, sí. Y el semáforo rojo. "Me muero por suplicarte que no te vayas, mi vida..." sentí que la canción era preciosa, que era mía, que era yo, que era triste pero que no importaba, que lo importante había sido poder serla... "...me muero por escucharte decir las cosas que nunca digas..." y dejé que me invadiera una fuerza extraña, me sentí poderosa por haber sobrevivido a la historia de la canción, mi canción, por ser más fuerte que ella... "...más me callo y te marchas, mantengo la esperanza..." Sobreviví al callarme, al callarte, al silencio, al marcharme, al marcharte, y lo peor de todo, lo más duro, sobreviví a la esperanza.

Semáforo verde. Nos vamos, quiero irme, no puedo estarme quieta.

La señora del coche que me precede se para. He perdido la calma, he perdido la parsimonia propia del estrés, tengo claustrofobia y quiero salir de allí, quiero huir de la canción mientras la escucho, quiero dejarla atrás, superarla, ser más rápida que ella. Y mi claxon suena con insistencia. "...De ser capaz algún día de no esconder las heridas..." La señora se pone nerviosa, gesticulo, le digo que siendo una mujer no puede permitirse el lujo de no saber para qué sirve el circulito verde. Ella no me oye pero sabe interpretar las señales que le envío, sabe que, en esos momentos, no estoy felicitándola por su dominio del motor. Pero ella no lo entiende, tengo que irme.

Tarde. Semáforo rojo. Las niñas habrán salido ya, estarán esperándome en la calle, llego tarde al colegio. Bueno, me digo, no pasa nada, tranquilízate, sabes que no es eso lo que te importa al fin y al cabo... "...que me duelen al pensar que te voy queriendo cada día un poco más..." Tengo que pensar qué hacer si el semáforo se pone verde y la señora decide quedarse otro ratito. Tendré que pasarla, por la izquierda no puedo, vendrán coches, ¿y si me cuelo por la derecha? Les pitaré para que se aparten, de alguna forma escaparé.

Semáforo verde. Se me ha pegado la mano al claxon, tiene que salir, tiene que darse cuenta de que tiene que salir. Sale. Por fin.

"¿Cuánto tiempo vamos a esperar?" Primera, acelerador, segunda, acelerador.. el stop, da igual, no viene nadie, tercera, acelerador. La adrenalina corre por mi cuerpo, ahora sería capaz de cualquier cosa. Me he saltado un stop, sí ¿Y qué? Quiero que me pare la policía, ojalá me parase la policía ¿Qué haría? Una multa ¿Y qué?, ¿Es que acaso yo no puedo hacer "cosas malas"?, ¿Es que van a detenerme por fumarme un cigarrillo en prohibido, como a Julia Robert, como a Carmen?. Pues venga y cuanto antes. Ojalá parase en el mismo lugar que yo (no creo, va a ser en prohibido) la señora del semáforo y me reprendiese mi actitud...

Me siento fuerte por haber superado una debilidad, me siento tan llena de yo que nadie podría hacerme daño, y me siento dañina, destructiva, quiero que alguien me haga frente, quiero demostrar lo que soy capaz de hacer si alguien se pone en mi camino, quiero echar fuera esta adrenalina, quiero ser mala yo también, y en este momento, en este justo momento puedo y quiero, quiero sentir que las normas no se han hecho sólo para mí, que las obligaciones no se pensaron sólo para mí. Quiero revelarme contra todo. En este momento me cansé de sentir que soy la única sin derechos...

Quiero que mi enemigo tome forma para poder estrangularle.

Me ven llegar, sonríen y me saludan con la mano, saltan, se despiden de sus amigos. Aparco en prohibido, entran en el coche... "¡Hola mami! ¡Anda! ¡Tu canción favorita!"

No, no quiero estrangular a nadie.

Lo escribió Ana a las 7:36 p. m.


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VEREMOS MÁS TARDE
(15-09-03)

Estoy cansada.

¿Cómo es posible que me pase el día muerta de sueño y cuando llegue la hora de acostarme se me evapore? ¿Adónde va ese sueño que me persigue todo el día?

Hoy casi no puedo ni escribir... veremos más tarde...



Lo escribió Ana a las 7:33 p. m.


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UN SUEÑO, UNA ILUSIÓN, UNA VIDA...
(14-09-03)

¿Habéis abierto los ojos alguna vez por la mañana con la ilusión repegada por todo el cuerpo, ese tipo de ilusión que no te cansas de evocar oyendo canciones románticas, esa ilusión que disfrutas cada vez que la revives, porque está tan repleta de felicidad que sólo puedes ser feliz si la piensas?... Ese fue mi sueño.

Me desperté con una sonrisa difícil de borrar, creada por un sentimiento difícil de superar. Fue uno de esos sueños que no te empeñas en continuar porque no importan por lo que hayan durado, sino por lo que han significado. Y da igual que terminen porque una vez suceden, ya son tuyos para siempre.

Es un sueño extraño, cargado de significados que no he sabido descifrar. Un sueño erótico, sí, mucho, pero nada pornográfico.

Ni yo era su "ella", ni él era mi "él", ni eso parecía lo más importante. Tampoco parecía un engaño, en el sentido correcto y exacto de la palabra, hacia las otras dos personas. Era una especie de paréntesis de cariño, sin principio, sin fin y sin dolor por ninguna de estas causas. Era algo ajeno al mundo y su orden social tal y como le conocemos.

A vista de pájaro, el sueño transcurre dentro de una habitación, un dormitorio. La cama es el centro, y tras un círculo nítido que la enmarca, alguien ha pasado una herramienta del corel que difumina la decoración. La decoración no es importante, sólo los sentimientos... tan intensos. Si el pájaro desciende hasta la cabecera verá a dos personas felices, y si el pájaro desaparece nos quedamos a solas los dos...

... Le miro a los ojos, porque me gusta ver la devoción con que me contemplan, y mientras mis dedos juegan con su espeso cabello negro, pienso que tal vez mi contemplación es tan fervorosa como la suya. Se rompe el silencio (las risas lo rompen). Él me construye un futuro que no es para compartir conmigo y yo le ayudo, animo y contribuyo en la construcción. Nos reímos, disfrutamos de nuestro porvenir inexistente como si no lo fuera, conscientes de que no lo es, sin engaño, felices, distorsionando el tiempo y el espacio a nuestro antojo. Sabemos que lo que estamos disfrutando no es el futuro, es el presente y el presente es nuestro, podemos hacer con él lo que queramos... y eso hacemos.

Suena una suave melodía, no sé cuál. No es una melodía para oír, es una melodía para sentir y él me está besando. Cómo me gusta cuando sus labios me buscan y me acarician. Es un sueño, no hay prisa, no hay dolor, no hay desesperación, no hay nada que resolver. Hay sólo un beso, un largo y apasionado beso, dulce y mimoso. Un beso eterno.

El sueño es un beso de ensueño.

Y después me mira, está sentado y yo junto a él. Su expresión se ensombrece, busca las palabras, escoge los significados adecuados, quiere decirme que esto es un sueño, tal vez piense que eso puede herirme, que no soy tan consciente como él. Dice que despertaremos. Sé que está pensando en "ella", pero eso no me importa porque son cariños distintos y sé que me quiere como yo a él, sé que si piensa en ella es porque no quiere hacer daño a nadie... es tan complicado manejarse en un sueño. Mi dedo índice toca su frente sólo para resbalar pacientemente por su nariz camino de sus labios, mis ojos se entretienen siguiendo la trayectoria mientras le hablo: "Pero dímelo, cuando vayamos a despertar dímelo, no desaparezcas sin más". Ya no piensa en ella. "Sí" salió su voz sin hacer mucho caso de cómo, "sí" repitió mientras se acercaba buscando nuevamente el beso, "sí" lentamente, imnotizado. "Sí, pero no hoy, hoy es nuestro...". Y después sólo beso, felicidad, ternura, amor...


Lo escribió Ana a las 7:31 p. m.


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AYER FUE VIERNES
(13-09-03)

Esta vez no es sólo culpa mía, ya sé que es sábado, pero esta semana las cinco se retrasaron algo y el tiempo se me echó encima... y la verdad hoy me fastidia un poquitín contestarlas porque esta noche he tenido un sueño precioso que me gustaría contar (un sueño erótico) ;P pero bueno, lo dejaremos para otro día. ;)

1) ¿Dónde estabas y que hacías el 11 de septiembre de 2001? ¿Cómo te enteraste del ataque a las torres gemelas?
Esto ya lo he contado en algún sitio... ahora no recuerdo en cuál, así que seré breve. Terminábamos de comer y yo había decidido dedicar la tarde a colocar las fotografías en albumes que tenía preparados desde hacía tiempo. En la televisión se oía un documental sobre animales y entonces sonó el teléfono. Era mi madre. Me preguntó si estaba viendo la CNN (siempre estoy viendo la CNN), y ante mi negativa me contó nerviosa lo que estaba sucediendo, cambié de canal y vi un avión estrellándose contra una de las Torres, una de las Torres como la de mi fotografía en la que mis padres sonreían, arriba del todo, tan sólo un poco de tiempo atrás. Fue un día raro, triste. El mundo se conmocionó y no solamente por la cantidad de personas que allí murieron, se conmocionó por lo que ello representaba, por lo que ello conllevaría, por lo que aún quedaba por venir. Al menos eso fue lo que yo pensé.

2) ¿Dónde estabas y que hacías el 31 de agosto de 1997? ¿Cómo te enteraste de que Lady Di había muerto?
Habíamos llegado de vacaciones hacía poco, el sol caía sin piedad, como casi siempre cae por aquí en esas fechas. Nos subimos al coche, íbamos a casa de mi cuñado no recuerdo a qué. La noticia saltó al encender el motor. La asesinaron, le dije a mi marido y él me miró incrédulo, como siempre que digo algo que no puede probarse.

3) ¿Dónde estabas y que hacías el 22 de noviembre de 1963? ¿Cómo te enteraste de que habían asesinado a JFK?
Lo que yo daría por saberlo... .

4) ¿Dónde estabas y que hacías el 13 de mayo de 1981? ¿Cómo te enteraste de que habían disparado al Papa?
Estaba en mi casa, en casa de mis padres, claro. Lo vi en las noticias, sentí lástima por él. Para mí no representa, entonces ya no representaba, más que cualquier otra persona más o menos importante, pero las personas mayores me inspiran respeto, y quienes les agreden desprecio. Jamás admiro a un agresor, por supuesto, pero un agresor cobarde... contra un anciano desarmado, esa actitud me impacta más y la repulsión se multiplica.

5) ¿Dónde estabas y que hacías el 20 de julio de 1969? ¿Cómo te enteraste del primer paso del hombre en la luna?
Estaba en casa de mis abuelos, todos estábamos allí. En aquellos entonces todos eran mis padres y yo, hija mayor y hasta el año siguiente única. Lo recuerdo con una nitidez extraordinaria, a mis dos años de edad no estaba acostumbrada a ver a mi padre tan emocionado por nada. "Mira hija" me decía "eso es la luna, la que vemos en el cielo y un hombre la está pisando". Yo le observaba y sonreía, sabía que debía ser algo muy importante para que mi padre actuase así. "Recuerda este día hija, recuerda el día en que un hombre pisó la luna por primera vez". Eso hice.
Mi abuela lloraba. Ella tenía tres tesoros en su mesita de noche que a mí me gustaba repasar cada vez que iba a su casa (casi todos los días). Uno era un botecito vacío de perfume, con pedacitos de oro en sus paredes interiores, que un día le había regalado mi padre. Otro, una foto de Balduino y Fabiola, y el tercero una estatuilla que representaba a los tres astronautas muertos en el espacio. Ella sabía que me gustaba verlos y me seguía hasta su habitación para contarme cada una de las historias de esos tesoros suyos. Me hablaba de epopeyas de amor y tragedias, me repetía los nombres de los astronautas y lo que sucedió... Ese día lloraba, se acordaba de su padre fallecido ya. Evocaba el día en que le comunicó la existencia de un aparato que permitía la comunicación entre dos personas en la distancia, el teléfono, y él la castigó por mentir.

Lo escribió Ana a las 7:28 p. m.


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MI TERRENO
(12-09-03)

Ayer por la tarde tuve una cita muy importante

Se llama Elena, y a parte de mi psicóloga, me gusta pensar que es mi amiga. Creo que lo es, creo que le caigo bien. Es correcta y dulce con todo el mundo, pero cuando entro en su consulta, un brillo de complicidad en su mirada me confiesa que se alegra de verme. A veces me ronda la idea de que ocasionalmente se implica en mi historia, o tal vez sea que yo implico a las personas, no lo sé. Pero me gusta.

Cuando las cosas van mal, (cuando han ido mal, mal) tengo que esforzarme en recordar la fecha y hora exactas de nuestra cita. Es muy complicado luchar contra una mente que se empeña en olvidar. He tenido que recurrir a casi empapelar mi casa con el dato en cuestión, para, a fuerza de tropezarme con él, retenerlo de alguna forma y asistir. Ella ha sido siempre consciente de mi lucha, me animaba aplaudiendo mi perseverancia y decisión, y mi recuperación se lo agradecía con pequeños, muy pequeñitos pasos al frente, espaciados pero continuos.

Estuvo enferma y ya hacía tiempo que no podíamos vernos, más del habitual. Han pasado muchas cosas que ella desconocía desde entonces, tenía mucho que contarle... mucho.

Ayer ni tan siquiera tenía apuntada la cita aplazada por teléfono desde su consulta. Ni la hora, ni el día. No hacía falta.

Su sonrisa me hizo pasar. La decoración es escueta y las paredes blancas no reflejan la pureza propia del color, transmiten un sentimiento de asepsia más que de claridad. Da la sensación de que se pretende una habitación neutra que has de llenar al entrar. Una habitación en la que no tienen cabida más sentimientos que los uno se dispone a verter. Inmaculada cada vez.

El tono armónico de su voz escapó tras su sonrisa para crear el clima perfecto.

- Bien, (le dije) sonreí burlona, bueno, bien ¡je!... mejor, creo que mejor. Hace mucho que no nos vemos, no sé por dónde empezar, han sucedido cosas, cosas inesperadas. Muchas, bueno, a ver por dónde empiezo...

Su ceja izquierda se enarcó al compás de sus labios en una mueca de asombro y alegría. Era la primera vez que al "cómo estás" yo contestaba "bien". Nunca le miento, me propuse no hacerlo desde el principio, necesitaba recuperarme, (ya que el resto de opciones habían desembocado en fracaso) y necesitaba hacerlo cuanto antes, el dolor me quemaba. Mentirle, mentirme, sólo habría retrasado las cosas, y era un lujo que ya no me podía permitir por mucho más tiempo.

Me animé con su esperada reacción, lo mismo que un niño que muestra a su padre las notas impecables de esta evaluación, y no me molesté en ocultarlo. Ella convirtió su sonrisa en sutil carcajada (siempre se ríe con mis cosas) por mi infantil reacción, y adoptó su postura impaciente ante la inminencia de buenas nuevas...

Comencé.... titubeé al principio antes de arrancarme, eran demasiados datos y quería hilvanarlos bien, no dejar ninguna información en el tintero... Le hablé del cambio de Barrapunto a Bloxus y todos sus por qués, de los pormenores de esos por qués, de los amigos y vecinos de mi nuevo sitio, de lo que escribía, de lo que escribo, de lo que sentía, de lo que siento...

- Elena ¿Por qué? Le pregunté cuando hube terminado. ¿Qué más quiere?

Antes de que mi psicóloga respondiera, surcó la expresión de mi amiga una levísima, y rápidamente contenida, mueca de ira que no le conocía. Fugaz, muy fugaz y volvió a ser psicóloga. "No nos importa por qué". Luego sonrió. " No nos importa porque contrario a lo que él hubiera podido imaginar te ha hecho el favor del siglo, te ha dado la oportunidad de tener algo tangible que superar, te ha demostrado con su actitud que no merece la pena como persona. En definitiva te ha ahorrado varios kilómetros de tu camino. Si hay algo que tú sabes hacer es luchar, ahora estás en tu terreno..."

Lo escribió Ana a las 7:25 p. m.


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SEPTIEMBRE MORTAL
(11-09-03)

Estoy agotada. Vamos a ver ¿Qué tiene septiembre que a todo el mundo le da por trabajar como si nunca lo hubiera hecho?

Deberían comprender que, mientras ellos estaban tostándose al solecito de las múltiples playas en las que han veraneado, yo estaba aquí pegadita a mi pantalla, tecleándome el jornal como si no fuese agosto. Pues nada, que no se hacen cargo.

¿Dónde ha quedado para ellos el síndrome post-vacacional que he sufrido yo durante toda mi vida? No me lo explico, están optimistas y dinámicos, muy dinámicos. Porque ellos puedan trabajar, pensar, resolver problemas y hablar por teléfono a un tiempo mientras una amiga les saluda por el Messenger se creen que todo el mundo es igual. Pues no. Yo soy más sencilla.

Si atiendo el teléfono tengo que dejar el teclado, si resuelvo el problema del otro lado del auricular con miles de explicaciones (que a veces no sé ni de dónde saco) no puedo pensar en la reunión de esta tarde, y si cuelgo para organizar las fechas antes de que el teléfono vuelva a sonar, tengo el tiempo justito de palpar mis primeros brotes de ansiedad matutinos camino al estrés vespertino, que iré aliñando con una serie de remedios farmacológicos más o menos eficaces y culminarán con el ansiado azul romboidal portador del sueño. Mi favorita, el pasaje al relax... todavía quedan muchas horas para eso.

¿Puede alguien utilizar el teléfono mientras contesta al Messenger y al móvil y conservar algo de lucidez para luego resolver los acuciantes problemas de cada uno de los interlocutores? Yo no. Dimito.

¡¡Riiiing!! (Teléfono, ocho de la mañana y nada de zulú)
- ¿Sí, dígame? (Esa soy yo)
- Buenos días (Nada de días, madrugadas) soy Fulanita, la secretaria de Mengánez (Es cierto, no miente, su voz pastelosa, su modulado tono prefabricado y sistemático la delata). Verá la llamo para comunicarle que el fax que nos envió ayer (A las doce de la noche mientras estábamos tranquilos en nuestras casas y usted continuaba trabajando) no puede leerse. ¿Sería tan amable de enviarlo de nuevo?
- Faltaría más Fulanita, ahora mismo se lo paso. Mengánez bien, ¿Verdad? Le da un saludo de mi parte cuando le vea (Digo yo que a alguna hora llegará a trabajar).
- Muy amable, le saludaré de su parte. Buenos días.
- Buenos días ¡¡¡¡Rinnnnng!!! (Coñe cómo madruga hoy la gente)
- Hooola buenos días soy Marta de la empresa "X" �Recuerdas que quedamos en resolver aquellas cuestiones después de agosto?
- Ho-hola Ma-Marta a ver déjame que me centre (¡¡¡tirriro tiroriro!!!). Estooo Marta un segundo que suena el móvil
- �Sí, dígame?
- Buenos días hablo con... ?
- Sí, desde luego, soy yo, buenos días dígame
- Hola soy Marta de "XY"
- ¡Anda tú también! (Pero qué cantidad de Martas hay esta mañana con ganas de hablar). Bueno Marta si no te importa atiendo a Marta que la tengo al teléfono, sí, Marta de X, sí, es referente al asunto XY, sí, pero yo te llamo cuando lo tenga listo ¿vale? ¿Antes del 18 sin falta? ¿Del 18 de este mes? Vaya, bueno, pues luego hablamos...
- ¿Marta sigues ahí?
- Síii aquí sigo (Pero mira que es optimista esta chica por las mañanas), mira, no sé si habrás hablado con Marta, la de XY, es que ayer tuvimos una conversación...
- Sí, sí, Marta, he hablado con Marta, de hecho acabo de colgarla...
- Perfecto porque si tienes resuelto el asunto XY podemos centrarnos en el nuestro mucho antes del 18...
- Del 18 de este mes ¿verdad cielo? (¡¡¡Bling!!!, �Vaya! el Messenger)
- Sí desde luego y no te olvides de facilitarme aquellos datos que comentamos para la campaña esta que vamos a promocionar...
(Messenger: Hola, ya sé que es temprano, tenemos problemas. La reunión no salió como esperábamos... un 50% de posibilidades de quedarnos sin nada...)
- ...el asunto de las fechas es muy importante para el efecto que la promoción debe surtir, la estrategia de ventas lo requiere y habíamos pensado...
(Messenger: Hola ¿es temprano? vaya no me había fijado. Oye ahora te atiendo estoy al tel.)
- ...y claro ya que vas a enviar esas cartas podrías encargarte del mailing...
(Messenger: Ok, te llamará Marta, tenlo en cuenta...)
- ...seguro que a primeros de semana me llega de imprenta y lo organizas, perfecto?
(Messenger: gracias por avisar :/)
- ...oye? sigues ahí?
- ¿Yo? Claro, claro Marta, sí, todo perfecto, veré que puedo hacer, te llamo, ¿Vale?
- Vale pero no te olvides, esto es importante (¡¡¡tiroriro tiroriro!!!)
- Marta te voy a tener que dejar... el móvil otra vez... hablamos
- ¿Sí dígame? Sí, soy yo, sí cómo no. Verá usted, si no le importa le tomo su número y le llamo más tarde, sí, sí, ya sé que es importante pero verá es que es la hora del colegio y tengo que llevar a las niñas. ¡Vaya! ¡monórquido!, sí, un problema... pero dígame, dígame su número...
- Mamáaaaaaa no queda leche en el frigorífico
- ...por supuesto que le llamo tan pronto regrese del colegio, faltaría más, sí, luego hablamos ¿Operar? no, nada de eso...
- Que se ha terminado la leeeeche ¿Puedo desayunar sólo zumo?
¡Desayunar! No he desayunado y es cierto, ¡Se terminó la leche!

Nueve de la mañana, hora cristiana, y yo estoy para que me echen a los leones... y que haya gente que le dé para coleccionar cosas y todo...

Lo escribió Ana a las 7:18 p. m.


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LA VIDA ES SUEÑO
(10-09-03)

Bástase que llegue una con ganas de pasarse a saludar a todo el mundo para que la ADSL decida irse a paseo.

Sin problema, vuelvo a estar de vuelta y vuelvo a volver feliz. Hoy me he levantado con ganas de felicidad, con necesidad de ella, dispuesta a no dejarla escapar así como así.

Esta mañana me he encontrado sin sueños que recordar. En blanco. No me ha quedado más remedio que soñar despierta, que inventar recuerdos de mis aventuras nocturnas perdidas...

...He soñado que en mi castillo vivían dos princesas, una con ojos de cielo, otra con mirada de ángel. Las dos eran mías, las dos me querían. He soñado que mi castillo era una fortaleza inexpugnable gracias a la gallardía de mi señor, que velaba por ello sólo por amor, que aparecía poderoso gracias a las armas del cariño. Cariño por sus princesas, cariño por mí. He soñado que no podía soñarse mayor felicidad que esa, mejor privilegio que el mío. He soñado que mi sueño era real y que mi realidad es un sueño. He soñado que las pesadillas se alejaban, nubarrones pasajeros, en otra dirección. He soñado que soy feliz.

No es difícil.

El truco consiste en no buscar huecos. Los huecos no existen, son paréntesis repletos de desecho... y eso no sirve. El truco está en pararse a saborear la densidad maravillosa que sí nos rodea. La que es real.

La realidad es un sueño del que he vuelto a tomar las riendas. Suerte que desperté para comprobar que la vida sigue, la pesadilla terminó. Para mí terminó.


Lo escribió Ana a las 7:15 p. m.


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ENERGÍAS RENOVADAS
(09-09-03)

Hoy es martes (por todo el día). :)

Bueno, bueno, bueno, después de recorrer kilómetros y kilómetros para "tocar playita" por primera vez este año y quedar como todos sabemos a tomar unas cervecitas con Seggie, Pedro y Buky, hoy, recién llegada a casa, supongo que, por más que me esfuerce en lo contrario voy a decepcionaros terriblemente. Lo siento. No creo que pueda ponerme triste. :)

A nadie le habrá pasado desapercibido que venía necesitando una pausa desde hace tiempo. Estas últimas semanas han ejercido demasiada opresión sobre mí. Ya pasó.


Necesitaba un punto y aparte, un respiro, un relax. Y mi marido, que me conoce, me sorprendió con un viaje relámpago a Málaga. Él sabía que, si hay un sitio capaz de contagiarme optimismo es aquel. Lo que él no sabía era hasta qué punto eso iba a funcionar en esta ocasión...

Otras veces, como cuenta Seggie, ya había participado de ese tipo de "cita a ciegas" colectivo, pero ahora era distinto. Al menos para mí era distinto. Aquí he desnudado mi alma, supongo que al resto le ocurriría igual... ya sé que las mariposas no sólo estaban en mi estómago.

Tenía ganas de conocerles, estaba nerviosa, y no es que tuviera miedo, no, era una especie de vértigo... un giro en la noria: euforia teñida de gozo y ansiedad.

El lugar que Pedro había elegido para nuestra tarde en común resultó sencillamente perfecto. Una terracita frente al mar, muy junto al mar. Precioso de verdad. Y aunque fue un complemento ideal, debo decir no obstante que, ya podría habernos colocado a las puertas del mismísimo infierno, no creo que nada hubiese logrado estropear el encuentro. Digamos pues que el sitio en cuestión resultó ser un envoltorio de lujo para una joya.

Un inesperado percance me impidió hacer gala de la puntualidad que me caracteriza (vamos que me perdí), y una vez (no sin cierta dificultad) localizada "La Abuela María", media hora más tarde de lo previsto, y comprobado que estaba cerrado el local, supe que mucho tendría que torcerse la tarde para superar los contratiempos iniciales de "nuestra quedada". Lo cual no me tranquilizó demasiado cuando me percaté de que a la puerta del local no había nadie esperando. Claro que, quién iba a pensar que los chavales que dejé atrás sentados en unas escaleras, mientras concentrada en la puerta de "La abuela" exclamaba: "... pues pa mí que esto está cerrao..." iban a ser justamente ellos. :)

Presentaciones.. casi todos los Apóstoles y Buky. :P Todo esto al fresquito del Tele Pizza donde por cierto no consumimos nada.

De allí a nuestra terracita ¿Cuántas horas? Por lo menos seis, el tiempo voló de verdad (y las cervezas también). Y en ese tiempo hablamos y hablamos...

... Yo hablé de lo que aquí no puedo hablar y tuve que callar lo que aquí escribo, Buky tomó algunos apuntes, Seggie aprovechó para decirnos a todos lo que opinaba del colorido de nuestras bitácoras, e ilustrarnos sobre la conveniencia o no de ciertos tonos (más o menos fúnebres como el gris). En un derroche de modestia inusitado, nos participó de su innata capacidad bitacorera casi, casi, sin hacernos sentir nuestra explícita inferioridad. ;P (Broma, es un cielo). Pedro no necesitó ningún Kleenex de los que había llevado escondidos Seg, porque no paró de reír en toda la tarde (y a mí me encantó verlo). Mi marido sabe nadie lo que hablaría con Buky, conversación interminable que les llevó a verse privados del talento de Seg a la hora de los chistes (Seggie, el de la nevera era muy malo :P). Y en fin, mis hijas dejaron patente el espíritu comercial de la familia, vendiendo con éxito conchas a orillas del mar... Que para que todos nos entendamos viene a ser como vender cubitos de hielo en el Polo Norte o camas de rayos U.V.A. en el Gobi. Vamos que nadie se aburrió. :)

A título absolutamente personal debo decir que ha sido una experiencia estupenda. Y no sólo porque me parecieron maravillosas personas los tres, no, además porque de alguna forma me hicieron plantearme las "cosas" desde otra perspectiva. No sé por qué ni sé lo que durará, pero hoy estoy feliz y es gracias a ellos.

Prometo una foto que no he tenido tiempo de descargar, en ella aparece un grupo de personas alegres, nadie diría...

Un besazo enorme para los tres (veeenga, uno para cada uno) ;).

Lo escribió Ana a las 7:12 p. m.


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HASTA EL MARTES
(04-09-03)

Me voy hoy viernes a la playita, a Málaga, esto no tendría nada de especial si no fuera porque voy a conocer a Seggie, a Pedro y a Buky. Así que estoy contenta, je, y algo nerviosa. Mañana sábado, a eso de las cinco (nada de zulú, eso es importante), si no nos hemos perdido, estaremos en La Abuela María. :)

Como podéis imaginar, en unos días no escribiré nada, pero muy prontito estaré de vuelta, el martes os contaré lo bien que lo he pasado. :) Bueno, y ahora derechita a las cinco:

1) ¿Cuándo fue la última vez que te ilusionaste?
Hoy. Me hace ilusión conocer a personas con las que he estado hablando desde hace días, tengo ganas de que llegue mañana.

2) ¿Cuándo fue la última vez que cometiste una locura?
Yo soy una locura. ;P Pero bueno, si hay que concretar... jejee mejor no concreto. :P

3) ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo ilegal? (no hace falta que sea algo gordo, vale saltarse un semáforo).
Ah, si vale con un semáforo, valdrá también el stop que me salto todos los días, bueno, en realidad son dos. Pero jo, es que son muy tontos. Cualquier día me multarán. Luego está lo de hacienda... lo de la matrícula del coche (que ya no se ve), aparcar cada día en prohibido encima de una acera, extralimitarme en la zona azul (le caigo bien al de las multas) ;P, no llevo gafas de repuesto cuando conduzco... Todo esto hoy mismo. Buf y seguro que se me olvidan cosas... :)

4) ¿Cuándo fue la última vez que lloraste de risa?
Hoy. Mi hija pequeña llegó corriendo y me preguntó si yo sabía lo que era "X". Contesté afirmativamente, por supuesto. Se iluminó su expresión mientras me apremiaba para ir de compras ¡urgentemente!. Tranquila, tranquila, le dije. A ver qué es eso tan importante que necesitamos comprar. Ella completamente excitada por la emoción de ver satisfechas sus ilusiones, me respondió: "Mira mami, he llenado una bolsa de cosas bonitas, tú tienes la cocina llena de especias, si nos vamos ahora mismo a comprar el ingrediente "X" esta misma noche habré creado a las Super Nenas". :/

5) ¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta a mano?
Con cierta trampa hoy. Me explico, diariamente escribo varias cartas, todas a ordenador, por supuesto, pero hoy una de ellas iba destinada a alguien que le tengo simpatía e incluí algunas palabras de mi puño y letra.

Como veis vivo muy al día. Es mejor no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy, entre otras cosas, nunca sabes si llegará mañana. ;P

Lo escribió Ana a las 7:09 p. m.


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PALOMA

Hoy no escribo yo. No escribe una flor, escribe un ave. Un ave blanco y precioso, símbolo de la paz.

Un amigo me ha pedido un favor especial que estoy encantada de hacerle, porque las palabras que me ha pedido que escriba, todos las hemos sentido alguna vez, algunos también las hemos escrito... Esta niña que no soy yo, tiñó un día de sus sentimientos un papel, que de simple folio pasó a ser alma, y en honor a su alma, y a la de mi amigo (que es muy grande) ahí os dejo sus emociones ahora libres...

"No es real, ilusión, subjetividad apuntada obligatoriamente hacia un fin imposible de alcanzar, con la única esperanza de no aceptarlo, sería imposible soportarlo. Demasiada fantasía derrochada, pero mientras dura, se obtienen satisfacciones que tienden a la ansiada felicidad... y una vez roto, no queda nada... queda soledad. Demasiado orgullo hipócrita y una falsa máscara que no sirven para nada, pero fue retirada ya es demasiado tarde, ya todo acabó y no volverá a renacer... y si vuelve a surgir, concluiríamos en un circulo cerrado sin posibilidad de su ruptura, porque ya no se podría cambiar lo hecho, y volvería a caer en la misma equivocación una y otra vez...
Se hizo de la misma forma que se fue, confuso y temeroso, sentimiento que engrandecía y disminuía, pero al final venció la verdad en lo más hondo del corazón, sin más perjuicios que aceptarla y resignarse al saber que al final todo se acaba. Debería estar agradecida, y eso es algo que jamás entenderé, algo que pudo ser y gracias a Dios no llego a pasar y es ahora cuando me doy cuenta de mi error, de mi gran error. Por favor no me dejes caer nunca. Por favor nunca mas, seria mi perdición, mi derrota, mi fin, que a tan el filo he estado, pero al final surgió la verdad y venció, no eran más que ilusiones absurdas, pero hermosas, muy hermosas...
Tengo miedo, y no sé reconocerlo. Aunque trate de enfrentarme a él no logro sacarlo, no sale... Quiero ser feliz y no sé cómo lograrlo. Dicen que se pierden muchas oportunidades en la vida, y en realidad, lo real es que no se saben aprovechar cuando las tenemos delante. Debo ser optimista, más bien quiero... ¿Por qué nos hacemos la vida imposible? Es algo que jamás entenderé. Ya me siento mejor, lo peor ha pasado, aunque, hay que reconocer que aún está ahí, y pienso luchar con todas mis fuerzas contra él aunque sé que lo más seguro es que no consiga nada, pero... ¿Quién sabe? Por Amor se hace cualquier cosa."

No conozco su historia, ni su comienzo, ni su final, ni falta me hace para saber que era una persona sufriendo mientras se enfrentaba, valientemente, a un revés de la vida, a una muy corta edad (si la comparamos con la mía). Ese simple hecho merece la comprensión y la admiración de todos.

Ojalá tus alas se hayan desplegado ya, para emprender un bonito vuelo hacia la felicidad y la paz que simbolizas reine en tu vida.

Lo escribió Ana a las 7:05 p. m.


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LA BELLA Y LA BESTIA
(03-09-03)

Ana está dormidita dentro de una urna de cristal.

Romántica y bucólicamente, en medio del bosque, rodeada de flores, enanitos y animalillos. ¿Quién no puede recrear esa imagen? Oscar de Hollywood. Mejillas sonrosadas, expresión dulce y tranquila...

El cazador se lo advirtió: "corre, huye, escápate y no vuelvas nunca..." sicario enternecido por su candor. De nada sirvió, el cuento ya estaba escrito y ella mordería la manzana, ingenua, y dormiría en un lecho de flores por tiempo indefinido.

¿Qué habría sucedido si su príncipe hubiera leído el cuento antes de protagonizarle? ¿Qué habría sucedido si, confiado por su final, borracho de poder, se hubiera plantado frente a la urna, sin respeto alguno, como un patán? Por suerte nada. Blancanieves no despertaría.

Por eso Ana sigue dormida.

Es muy difícil imaginar al héroe aporreando el cristal y gritando: "¡Nena, despierta, tu salvador ha llegado!". Imposible. Cada cuento tiene su guión, cada desviación del mismo crea un final totalmente distinto e inesperado. Esa es la vida.

George, tu reino está en la jungla, tu perro es un elefante y esta no es la escena en la que enseñas a Úrsula tu habilidad con las lianas. Tu falta de decoro incomoda a los enanitos, ellos merecen un respeto y Blancanieves también, mírala, pobre, ha sufrido mucho. Así que recoge esas hojas del suelo, debe ser tu inadecuado argumento, da media vuelta y recuerda, para entrar en este cuento necesitas desprenderte de ese primitivo taparrabos... Ahhh y procúrate un corcel blanco, en esas cuestiones Disney no transige.

Mientras tanto puedes ensayar cuantas veces gustes tu prehistórico alarido. Acudirán leones y cocodrilos pero Blancanieves no despertará.

Ana seguirá dormida.

Lo escribió Ana a las 7:01 p. m.


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ODISEA CON NOCTURNIDAD
(02-09-03)

Los sueños son libres, no atienden a razones, no se rigen por las leyes de la naturaleza, las desafían. Así que uno puede tomar decisiones y soñar contradicciones.

Hoy soñé una estrategia de amor (de amor imposible).

Soñé que mi cabello crecía libre, rebelde, confiado, audaz. Soñé que navegaba en cada brisa comprobando su extensión, midiendo su nueva longitud, acortando distancias. Era una especie de mano invisible, mecida por el viento que soñaba dentro de un sueño, con tocarle. Cada día, centímetro a centímetro, paciente filtro de amor, delicado aroma a mí, que rozaría su corazón antes o después... y un día huracanado, melena enredada, le raptaría para siempre.

Sólo un sueño.

No soy Penélope que soporte 20 años de abandono, ni siquiera está Telémaco, para verle crecer y aguardar su barba, no, nada impide a Antinóo visitar mi alcoba.

Está la noche, eso sí, mundo onírico en el que ni los dioses, ni el hombre, ni el propio destino podrán separarlos definitivamente, tienen una epopeya que protagonizar, no puede ser de otra manera. Ni allí ni en mi alma. El resto es realidad.

Bonita idea la de dejar crecer mi pelo. Bonita manera de soñar despierta, de fundir evidencia y ensueño, de tejer y destejer. Y los días en que Eolo salga a pasear, me sentaré en la ventana y le dejaré cepillarme, acariciarme, transportar mi esencia...

Lo escribió Ana a las 6:59 p. m.


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EL REY HA MUERTO. ¡VIVA EL REY!
(01-09-03)

Son normas de Palacio.

Hace... ya tanto, escribí esto sólo para mí. A veces, cuando uno está enamorado escribe cosas así, y luego, un día que se siente temerariamente fuerte, al cabo del tiempo, va y las lee...

Me he sentado en la ventana, desde aquí contemplo el exterior, un exterior infinito que escapa a mis sentidos. La tarde cae paciente y ya puedo ver la luna. Hay muy poquita, pero ya habrá más, siempre con el tiempo hay más… �Recuerdas? �Recuerdas cuando la buscábamos noche tras noche? �Recuerdas cuando la observábamos viéndola crecer? �Recuerdas cuando estuvo llena?
Ya no se ve el sol, ya sólo un vestigio naranja, prueba evidente de que tan sólo hace unas horas él estuvo aquí, y fue el rey. Pero ya no está. Se ha ido. Siempre se va, aunque siempre vuelva. Ella está triste. Un velo gris envuelve sus ojos bañados en lágrimas, tampoco hoy le vio y aún continúa incansable en su búsqueda. Su corazón flaquea pero no se rinde, no se rendirá nunca, y cuando llegue ese nunca, (algún día, el hechizo no durará siempre) el maleficio se quebrará y se reunirán al fin. Él le abrazará como antes y su abrazo ya no será mortal, ya no derretirá la palidez actual de su alma porque su alma ya no será marmórea. Se unirán y formarán un solo cuerpo, un solo astro, y ya no habrá día sin su noche ni noche sin su día….
No, no te olvidaré aunque muchas estrellas me acompañen, no puedo, no debo, no lo haré. Pero no lo hagas tú tampoco aunque las gaviotas acechen tu calor, seamos únicos e invencibles, seamos el uno para el otro aunque estemos condenados a esta separación que día a día duele más. Ese nunca llegará, y entonces nuestras almas serán las más grandes, las más dichosas. Volveremos a encontrarnos y el tiempo se nos antojará inexistente, nada habrá cambiado si no nos vence el maleficio, nada cambiará si somos fuertes…. Mientras tanto llámame, necesito oír tu voz, vestigio naranja de que me buscaste, de que estuviste pensando en mi, de que aún soy tu pálida reina de porcelana.

Lo escribió Ana a las 6:56 p. m.


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SE ACABÓ... OTRA VEZ
(31-08-03)

Hoy es el último día. Mañana será el primero.

El círculo se está cerrando, sellando. Esta vez no va a cogerme dentro, esta vez dejaré que se cierre ajeno a mí. Tengo ajos, crucifijos y montañas de lavanda... Y otra cosa más, tengo un tesoro y ese voy a compartirlo con vosotros. Mi canción, mi esperanza, mi tesoro.

I see trees of green, red roses too.
I see them bloom for me and you,
And I think to myself what a wonderful world.
I see skies on blue and clouds of white,
the bright blessed day, the dark sacred night
And I think to myself what a wonderful world.
The colors of the rainbow so pretty in the sky,
are olso on the faces of people going by.
I see friends shaking hands
saying "how do you do"?
They�re really saying I love you.
I hear baby crying, I watch them grow,
they learn much more than I�ll never know,
and I think to myself what a wonderful world.

Y tengo también un mensaje de una persona de otra dimensión, pero ese no es para mí, me lo ha dado para todos, me ha dicho:
- Dales un besote a todos de mi parte y muchos ánimos, el ser humano es un superviviente y los tropiezos no hacen más que fortalecernos, no lo olvides.
Bexos.


Me consta que esta entrada es algo... rara. Supongo que es el día, habrá otras más centradas. ;)

Lo escribió Ana a las 6:54 p. m.


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MÁS VALE TARDE...
(30-08-03)

Ya sé que es sábado. Pero es que este viernes llegan las cinco para poner el dedo en la llaga.

1) �Cómo celebrabas tus cumpleaños cuando eras pequeño?
Mi madre preparaba una gran fiesta en mi casa a la que acudía la familia y todos mis amigos del cole.

2) �Sigues celebrándolos? Si es que si, �soplas las velas? Si es que no, �cuándo dejaste de celebrarlos?
Sí, claro que sí, continúo festejándolos... El último fue muy entrañable, mis amigos me sorprendieron con una tarta que no esperaba. Habían cambiado los números y las velas formaban el 63, así que cuando el camarero apareció con ella, pobre, comenzó a buscar a la ancianita, daba vueltas mesa arriba, mesa abajo... Fue muy divertido. :') Ojalá pudieran leer lo que les quiero. Pero no, no pueden, nadie puede.

3) �Celebras algún otro aniversario o día especial?
Quizás celebrar no sea la palabra adecuada para todos los aniversarios, porque todos no se celebran. Utilizaré mejor su sinónimo "conmemorar" que parece algo menos festivo. Sí conmemoro muchos, demasiados aniversarios. Algunos muy bonitos como el nacimiento de mis hijas, otros entrañables como el día de mi boda, alegres como tantos cumpleaños... También están los tristes, el aniversario de la muerte de Carmen (Chis) hace ya cuatro años, el de otros seres queridos, el de mi nacimiento hace un año durante toda esta semana entrante...

4) �Algún cumpleaños inolvidable, favorable o desfavorablemente?
Una vez que mis padres se olvidaron de él. Me dolió mucho.

5) �Eres de los que te acuerdas de los cumpleaños y celebraciones de los demás?
Suelo tener buena memoria.

Lo escribió Ana a las 6:52 p. m.


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COLOCACA... FUERA DE MI SITIO
(29-08-03)

Hoy ha sucedido algo distinto, supongo que bueno.

Esta semana me atrapó el túnel del tiempo y, mal que bien, vengo manteniéndome entre sus turbulencias como a lomos de un potro salvaje. No me he caído y presiento que si aguanto unas sacudidas más lo habré domado... No quiero pensar ahora en las agujetas.

Hace un tiempo imposible de concretar, más o menos un año, sin duda algo más (pero no mucho) comencé a descubrir que teclear mis sentimientos era más que una capacidad: era una necesidad. Y no es que lo ignorase totalmente hasta la fecha, es que nunca me había apremiado tanto el hacerlo. Me sentaba frente a la pantalla y escribía largos mensajes. Sí, entonces eran mensajes, con un único y sordo destinatario. Y todos esos mensajes, junto con algunos escritos de iniciación, e interminables repertorios de conversaciones, fueron guardados. Sepultados en un rincón oscuro de mi ordenador y en unos círculos irisados. Cuando comencé a sufrir las "intrusiones" los guardé en CD.

A veces me tropiezo con ellos de pasadas, pero jamás los abro, jamás los leo. No, imposible, aún no estoy preparada.

Uno de esos "mensajes" es distinto a los demás porque nunca fue enviado. No fue enviado porque me desplomé sobre el teclado antes de poder hacerlo (ahora ya lo dudo... es todo tan confuso... pero no, creo que no fue enviado, estoy casi segura). Desperté, si a eso se le puede llamar despertar, guardé el escrito y jamás lo leí. Dadas las condiciones en las que lo escribí se puede decir que lo he leído hoy por primera vez. No tenía ni idea de lo que allí ponía.

Y ahí está la novedad. He sido capaz de enfrentarme a unos sentimientos críticos de un día incierto. Tenía miedo, eso no voy a negarlo, pero lo he hecho: lo he abierto y lo he leído. Esto es lo que ponía, no he variado ni una coma:

Colocada.
�En mi sitio? Ja, ja, ja así he estado ya demasiados años. Pastillas y alcohol…. Probemos qué tal se nos da la creatividad "artificial" a Holmes no le iba mal mal…. Siempre apoyándonos en personajillos �Cultura general? �Ja!. Inseguridad. Un cerebro muy despejadito por la cocaína en la mayoría de los casos, y ya ves su autor, lo mismo le daba por lo mismo con todo ese rollo de las hadas… nadie es perfecto.
Ningún sonido puede perturbar esta paz, nada podría oírse con los auriculares a este volumen. …Mnnnn, el teléfono sí…no lo descolgaré. ;-)
Y �Qué cuento yo en semejante estado? Vamos a prestar atención a la canción que suena…"Ya no quiero cuentos ni falsos momentos entre tú y yo"… �Uy! �Qué cosas! Pues pura casualidad, te lo aseguro.
Y digo yo: �Debería estar escribiéndote esto? Pues no lo sé, se supone que estoy confundida. Y… �Qué hace uno cuando se siente confundido? Pues…Pedir consejo. Ahhh, pero yo voy a hacer como tú, se lo pediré a la persona más adecuada, ya que voy a hacer cabriolas de arte y resentimiento entre pastillas música y alcohol, al menos que tenga algún sentido…. Sólo hay una persona a quien yo le preguntaría algo así siempre que quisiera luego fiarme de la respuesta, claro: Carmen.
Dime Carmen �Debo escribir esto?
Sus ojillos negros, chispeantes, me miran con malicia y sus largas uñas carmín como sus labios enredan con su rizado cabello mientras su expresión ya me ha contestado….
�Crees que puede hacerle daño, ya sabes cómo es?
No lo ha dudado: "Que le jodan"
Yo no he sido. (Le guiño un ojo) Gracias Carmen.
" A mandar, chica, ya sabes que para eso estamos" ( y me devuelve el guiño) " Ahhh, y ya sabes, sin piedad, acaba con él"
Le miro con condescendencia y con picardía. No es mala, pero sabe comprender las miserias humanas y no se escandaliza jamás por una reacción. Eso me gusta de ella. Eso y casi todo lo demás, es muy inteligente…. No vamos a hablar ahora de ella y menos en estos términos o terminará creyéndoselo y se volverá insoportable.
Me ha dado su permiso, bueno, total, tiene razón, �Por qué no iba a escribir si me apetece para formular unas cuantas preguntillas sin importancia que en cualquier caso no van a tener respuesta? Una vez más ella tiene razón.
- �Crees que estoy ya completamente loca, Carmen?
Sonríe. " No, simplemente tu forma de regir es inusual para el resto del mundo" (otro guiño) pero no te preocupes, ya somos dos.
- Sí, claro, pero yo todavía sigo aquí, y eso es jodidillo
- A mí me lo vas a contar (ahora se carcajea abiertamente)

Al grano, que a este paso nos enredamos a hablar nosotras y no le escribo nada a este… ya sabes. Sólo un gesto, ella sabe de sobra a qué me refiero. No necesitábamos hablar y te aseguro que no era telepatía.
Otra canción… "Cuando tu boca me toca, me pone y me provoca me muerde y me destroza toda siempre es poca…" Uff si seguimos así…
Dejemos a Bosé para Inma y centrémonos. Vamos a ver. Lo primero es pensar, vamos a pensar �Por qué estoy así? Porque estoy descolocada. Ja!! Eso sí que tiene gracia. Bueno, vamos a ponernos serios estoy colocada pero no mentalmente. Volvemos al control o al descontrol…
….Para mí es fundamental, por eso los cambios me confunden. Si sé lo que sucede lo asumo, si no lo sé me "descoloco"…. Y no sabes cómo. Si es que yo soy bruta …venga, mejor extremista para todo. Y algo torpe seguramente también, porque oye, todo el mundo lo entiende perfectamente menos yo.
Y es que han sido unánimes en su opinión (te aseguro que no tienes ningún Club de fans) �Cómo lo han conseguido? Ni siquiera se conocen. Unos de aquí, otros del resto de la geografía y todos con una idea fija en su cabeza y empeñados en introducirla en la mía: "Se acojonó" "Aprovechó la oportunidad, pero cuando llegó el momento de la verdad…." "Si te quisiera de verdad jamás habría actuado así"…. Y hay más, te lo aseguro. Como si todos se hubieran leído el mismo libro y ahora me lo recitaran al unísono por todos y cada uno de los medios de comunicación que la tecnología ha tenido la gentileza de poner a mi alcance (cambio la respuesta al test).
Les he desafiado (bueno, nadie se ha sorprendido..) Les he dicho que se equivocan, que no tienen derecho a juzgarte sin haberte oído, que tú no eres así, que algo debe haber sucedido, que algo debes haber pensado…. Me temo que eso me ha convertido en imbécil y a ti en más culpable. Que cadena de despropósitos.
Te asombrarías de los comentarios de ciertas personas, te caerías de culo. Y yo no he contado nada a nadie, no he dado "mi versión" ni nada de eso. Todo el mundo lo sabe, ha habido un juicio y ya se sabe quien es el culpable y la víctima. Yo alucino.
Bueno, vamos a dejar eso, quien me conoce sabe que habrá que necesitar muchos huevos para plantarse frente a mí y hablar mal de ti.
Tampoco he oído a Carmen, ella está segura de que todos los hombres son iguales. Todos no. Pero ella no lo sabe. Es muy especial, pero no es Dios.
El caso es que, verás, en una cosa se equivocan seguro: es un atrevimiento juzgar a los demás. Pero no les reprocho el que no se expliquen tu actitud. Eso también me pasa a mí.
�Sería mucho pedir que me lo explicases? He debido perderme en algún punto, no sé muy bien en cual, pero no lo entiendo. Y sé que tiene una explicación, y no es que te la exija ni nada de eso, es que la necesito para sufrir menos. �Puedes hacer eso por mí? Pero por favor, no me subestimes, dime la verdad. Cuando las cosas no cuadran no cuadran, no existe la mentira perfecta y el rompecabezas no para de girar encontrando su lugar y mi cerebro no da más de sí. Por favor.
Ni siquiera he leído una vez lo que voy a enviar, sé que debe poner lo que siento algo más desinhibidamente que si estuviera menos "colocada" pero no tengo idea de lo bien o mal expresado que pueda ir. Supongo que te haces cargo. A estas alturas se me juntan los renglones.

Lo escribió Ana a las 6:48 p. m.


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NADA. MAS QUE RECUERDOS
(28-08-03)

Lavanda en mis bolsillos y corazón criogenizado. Recetas para el dolor de los recuerdos. Y resultan.

Sólo una especie de tenue angustia por saber que los demonios me revolotean como buitres. Una aprensión sin dolor, epidural de los sentidos. Molesta amenaza de sufrimiento sin serlo.

Se ha iniciado la cuenta atrás, día 28, a 3 del final. No me recreo en el recuerdo ni me afano en el olvido, me relajo simplemente y veo como con independencia, ajenos a mí, bullen en mi cabeza las evocaciones sin que pueda hacer nada por evitarlo. Pasará.

Esta noche los sueños fueron más extremos que de costumbre... Manzanas, cementerios y sangre. Flashes de realidad, fotografías veladas de una quimera...

Conmemoramos que hoy hace un año mi ilusión agonizaba en un charco de sangre. Será por eso.

Y yo quería ver en ese charco un lago profundo y transparente teñido del sol del ocaso. Una balsa, un remanso... Mi vida en paz con su presencia permanente ya por siempre. Y me asomé a la orilla para, en el reflejo, verle otra vez. Su rostro ondulante temblando de impaciencia, de miedo, de... tantas cosas. Fotografía de gelatina dibujada en mi charco, imagen de mi imagen. Quería ver lo que no había.

Y si lo pienso, la agonía fue eternamente corta, lo sigue siendo. La agonía era la mentira que lucha por acallar la verdad, la agonía era la sangre gritándome que no era agua, mis ojos batallando por no abrirse, mis labios forcejeando con las palabras adecuadas, mi mente invocando un sueño sin querer despertar. Y la muerte fue despertar... La última cena. Cocktail de barbitúricos, ensalada de olvido. Enlazó sin quererlo con el primer desayuno, el principio del fin, síndrome de supresión sin suprimirme.

Se borró el charco, se borró la sangre, se borró el agua. Por borrarse se borró hasta la pizarra. Y quedó la nada, una nada aséptica, fría, impersonal, una nada blanca llena de nada más que dolor, la nada de una pesadilla interminable, una inconsciencia consciente, un delirio sin fiebre, delirio de locos, delirio de nada. Y en ese estado de coma navegué a la deriva por la nada, recorrí la nada de principio a fin. Sé lo que hay en la nada... hay un espejo que no refleja nada, unas palabras que no dicen nada, una contestación perdida en la nada, desprendida de su pregunta sin nada que contestar, hay un corazón que dice no sentir nada, y un rostro que no refleja nada, de una persona que nada tiene que perder porque nada tenía, y sin nada se queda... hay un insondable vacío que jamás se llenará de nada.

Contra todo pronóstico, flotando en la nada, existiendo en la inexistencia encallé en este puerto. Me quedaré aquí. Ya no quiero nada, pero sobre todo no quiero la nada.

Lo escribió Ana a las 6:42 p. m.


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AVE FÉNIX (MORITURI TE SALUTANT)
(27-08-03)

Estamos en la última semana y mi cerebro lo sabe. Lleva una alarma incorporada, de esas que a los diez minutos te recuerdan que no te has levantado aún. Son un fastidio. Pero sé que no va a callarse, que no me dejará hasta que lo enfrente y lo asuma...

Como quiera que comienzo a dominar las artes de la criogenización, presumo que no será mi corazón, legalmente muerto, quien sufra en su estado latente de vida biológica, mecánica... Así que me he dicho: �Por qué no? Hagamos algo bello de todo ese sinsentido, callemos a la razón, acallemos la sinrazón y abordemos la cuestión sin miedo.

Cuando era pequeña dos cosas me horrorizaban; la primera, incomprensiblemente, un guante negro y la segunda, el fuego. Supongo que mucho influyó en esta segunda cosa, el hecho de que creciera oyendo las historias de mi abuela, que relataba una y otra vez (y a mí me encantaba oír) sus peripecias para zafarse de la muerte segura en aquel incendio. Mi padre contaba doce años. Un edificio, tres supervivientes: mi familia. Mi futura familia, sólo ellos. Atrapados entre las llamas, descolgándose por balcones, saltando por tejados. Nadie, ni siquiera ellos, se explicaron jamás cómo lograron salir de allí.

Fácil: el destino preparaba mi nido.

La cosa no mejoró cuando mis padres me acompañaron a ver "El Coloso en llamas" y sin duda empeoró todo lo empeorable cuando mi propia casa se quemó... El incendio comenzó una mañana de sábado justo al lado de la puerta de salida, nos dimos cuenta porque se fue la luz. Para entonces el salón era un crepitar de objetos ya inexistentes. �Por las escaleras, que nadie utilice los ascensores! Eso ya lo sabía yo, había visto la película, por nada del mundo tomaría el ascensor. Todo sucedió muy deprisa y casi sin darnos cuenta estábamos frente al edificio, mirando la irrealidad de la escena, viendo la destrucción impasiblemente. Mi madre estaba embarazada, la recuerdo con aquella terrible panza, contemplando su hogar con una lágrima surcándole la mejilla... Entonces llegó mi padre, vi aparecer su coche, su preocupada expresión nos localizó, le vi contarnos a través de sus gafas, sin haber aún aparcado, como un animal, sistemáticamente sus ojos volaron de uno a otro, de otro a uno realizando un barrido instantáneo: no faltaba nadie. Le vi sonreír, bajó del coche, abrazó a mi madre sin poder dejar de reír y le dijo: "Eh, eso es sólo dinero �De qué te preocupas?"

Tuve pesadillas durante mucho tiempo. Y con el tiempo, la peor de mis pesadillas se hizo realidad.

Yo estaba envuelta en llamas, me abrasaban. Ahora puedo verme desde fuera, como un espectador, pero entonces, en aquel entonces me estaba quemando. Sus largas lenguas doradas me abarcaban desde todos los puntos, formaban una caracola en espiral, un parpadeante abrazo de fuego que me consumía brindándome el espectáculo de mi muerte sin privarme de los sentidos. Tortura, no muerte, pero muerte también, la muerte segura era la guinda de la tortura.

�Cómo actúa el ser humano frente al fuego? Como el escorpión

Luché contra él no obstante y sólo por instinto, consciente de su superioridad. La razón se había nublado para aquellos entonces y el "dispositivo de emergencias" entró en acción. Mi cuerpo pulsó el piloto automático, para mí todo estaba fuera de control, el caos había ganado la partida. Entonces vi la ventana, la ventana abierta...

Es triste presenciar esas escenas por televisión. Se desata un terrible incendio y las personas atrapadas saltan al vacío �Por qué? El pánico de las llamas, de su tortura... Necesitan huir, escapar, no importa cómo �Es eso "pecado"? �Hasta qué punto puede exigírsele a una persona soportar lo insoportable? �Qué baremo mide el índice de soportabilidad aceptable? No tengo ni idea.

Tres pasos y la libertad. En el mismo alféizar de la ventana respiré el oxígeno puro y fresco... Y me dejé llevar. De su mano, relajada, feliz, sin dolor.

Muere por la noche y renace por la mañana. El sol... Y el ave Fénix.

Un año después, el bonito y nuevo plumaje de colores apenas sí me deja recordar la hoguera que me consumió, la que me mató y la que me vio nacer. Puntualizo: recordar sí, sufrir no, no de aquella manera.

Lo escribió Ana a las 6:39 p. m.


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ATRAPANDO SENTIMIENTOS.

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Wayfarer Tuvo el detalle de hacer este tag para mí.

Ana escribe
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